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Jueves, 1 de febrero de 2018 | Leída 87 veces
OPINIÓN

Egocentrismos innecesarios

Guardar en Mis Noticias.
Jaime Lladó | Director general de Dale Carnegie |

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Tras muchos años impartiendo cursos como Trainer en Dale Carnegie me di cuenta que el miedo a hablar en público o a relacionarse con los demás viene por pensamientos tipo: “no les va a interesar”, “se van a aburrir”, “no soy lo suficientemente experto” … es decir, sin querer, tenemos una cierta tendencia al egocentrismo.

 

Es lógico que los seres humanos que tendemos a pensar en protegernos nosotros mismos continuamente y, a veces, esto nos perjudica y nos bloquea. Si eres de los que les cuesta enfrentarte a un auditorio o a una simple presentación o reunión con un grupo reducido de personas, trata de recordar estos tres consejos:

 

Prepárate de forma adecuada

Decía Lincoln que “jamás seré lo suficientemente viejo para estar cómodo en un discurso que no he preparado”. Así que prepara un breve guión de las principales ideas que quieres expresar porque no puedes enfrentarte a tus miedos si no estás preparado para ello.

 

No memorices tu discurso al pie de la letra

Recuerda que la memoria puede fallarte. Si te quedas en blanco, el pánico te paralizará y si te olvida un párrafo o una parte de tu guion quizás no se entienda la idea que quieres transmitir. Prepara una buena frase de principio y otra de final, y eso si tenlo en la memoria

 

Ensaya

Relata tu conferencia o explicación a un amigo, o en voz alta para ti mismo. Esto te ayudará a darte cuenta de si las ideas están bien ordenadas y el mensaje que deseas transmitir queda lo suficientemente claro. Los buenos oradores ensayan antes, aunque no lo cuenten.

 

Entusiásmate

Carnegie explicaba que un día le contrataron para dar una conferencia en Baltimore delante de centenares de personas. El orador se sentía tremendamente agotado y creyó por un momento que tendría que agarrarse al atril para no caerse. Pero Carnegie era un apasionado de su trabajo y se emocionaba tanto cuando hablaba que, no sólo el auditorio no notó su debilidad, si no que fue capaz de contagiarles su energía y entusiasmo. Recuerda este punto. Habla sobre algo en lo que creas y disfrutes hablando y tus oyentes se divertirán. La clave es pues… el entusiasmo.

 

Y recuerda, todos sentimos algo de temor antes de hablar en público, si has ensayado,y estas entusiasmado… adelante, lánzate y … verás cómo te sale mucho mejor de lo que piensas.

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