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Jueves, 14 de junio de 2018
OPINIÓN

11.500 euros al mes

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Toni Fuster | Presidente de Pimeco |

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11.500 euros. Este es el precio medio del alquiler de un local de 100 metros cuadrados en la calle Sant Miquel de Palma; la que parece ser la nueva perla comercial de la ciudad.


No lo digo yo sino el informe de una consultora especializada y que recientemente ha recogido la prensa generalista. Este mismo informe indica que los precios de los alquileres comerciales en Palma, al contrario de lo que ocurre con la vivienda, han moderado su crecimiento o se han estabilizado. Menos mal que lo han hecho por que la escalada es absurda e irracional.


La ley de la oferta y la demanda salvaje que impera en el mercado está destrozando literalmente Palma, al menos en lo relativo a la riqueza de establecimientos comerciales con carácter y personalidad propia en las zonas más conocidas y emblemáticas de la ciudad. Peligra gravemente la pervivencia del tejido comercial tradicional.


La especulación es evidente ante una demanda elevada y voraz encarnada por las franquicias y los grandes operadores, capaces de pagar lo inimaginable para hacerse con los locales más apetecibles de la ciudad en cuanto a ubicación. La instalación de una de estas grandes marcas provoca un efecto contagio en los precios que ahoga al pequeño y estimula un proceso de clonación y de homogeneización de tipos de comercio. Mientras tanto las administraciones asisten a este proceso como espectadores y con los brazos cruzados.


Soy consciente de que los políticos nos dirán que no pueden intervenir en el mercado, de que la legislación europea impide determinadas medidas proteccionistas y de que la liberalización los tiene con las manos atadas.
Lo cierto es que si que se ha tenido voluntad de intervenir en otros sectores como el de la vivienda en cuanto se ha olido que el alquiler vacacional ha podido influir en un encarecimiento de los alquileres.

 

Entonces, vayamos a buscar fórmulas imaginativas para proteger al pequeño comercio que da vida y personalidad a nuestras calles. Ayudemos a estos emprendedores que generan riqueza y puestos de trabajo.

 

Hay muchas medidas a tomar empezando por regular los periodos de rebajas, por agilizar la burocracia y rebajar los trámites para abrir un comercio. Se pueden dar más y mejores ayudas para modernizar los comercios sin ser necesario tanto papeleo. Se pueden bajar los impuestos a aquellos que arriesgan con un pequeño establecimiento. Todo esto para empezar. Pero hay que tener voluntad por que casi nadie en su sano juicio puede arriesgarse a abrir un comercio en Palma pagando 11.500 euros si no es una gran empresa

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