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Miércoles, 18 de noviembre de 2015
OPINIÓN

Soy fan del Dijous Bo

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Tomeu Garcies |

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Hay una ciudad en el corazón de Mallorca llamada Inca, famosa durante décadas por ser casi la capital mundial del calzado y de la piel. Con algo más de 30.000 habitantes es el único gran municipio de la Isla que no tiene costa y por lo tanto un sector turístico potente, ni hoteles, ni todo lo que implica ello. Es decir como decía aquella pegadiza canción "Aquí no hay playa, vaya vaya".

 

En Inca no tienen mar es cierto pero tampoco lo necesitan. Les basta con talento, tesón y trabajo. Es tierra de emprendedores, de empresarios, de comerciantes. Esta ciudad ha sido la cuna de algunas de las empresas más emblemáticas de nuestro país especialmente del sector del calzado. Cierto es que ya han pasado los tiempos dorados en que se la consideraba casi la capital mundial de la piel.

 

Ahora bién com dice la frase "quién tuvo revuvo" y aún hoy cuando llega noviembre Inca algo se cuece en Inca. Durante 48 horas la ciudad literalmente queda cerrada al tráfico y con las calles llenas a rebosar. Decenas, algunos dicen que centenares, de miles de personas visitan la ciudad. Ello lo consiguen dos palabras que vivimos estos dias y que se llaman  "Dijous Bo".

 

Son días importantes para los restauradores, los industriales o los comerciantes. Días de promocionar sus productos, de crear posibles tratos de hacer negocio. Al fin y al cabo la que es la feria más importante de Mallorca no ha cambiado en su esencia primitiva tras siglos de historia.

 

Muchas veces me he preguntado que tiene de especial esta feria. ¿De dónde viene su capacidad de atracción? Nunca he conseguido una respuesta clara. como tampoco conozco a ningún mallorquín que no haya visitado el Dijous Bo en alguna ocasión.

 

¿Será la tradición? ¿El bullicio? ¿El comercio? ¿La gente? Seguramente no es nada de eso y es también todo eso. El Dijous Bo es un símbolo social y cultural de mallorquinidad. Tal vez por eso reconozco que soy fan del Dijous Bo pero no lo tengo claro. Creo que al final es como ser del Barça, del Madrid o del Mallorca. No es una cuestión racional. Es un sentimiento colectivo.

 

Lo cierto es que tras ese sentimiento popular hay negocio y hay movimiento económico. Nunca ha salido ningún estudio que quantifique en millones de euros lo que se genera en esta feria pero seguro que nos sorprenderíamos todos. El Dijous Bo es un termómetro de la economía de Mallorca, más allá de actos culturales y sociales.

 

Señoras y señores, voy a barrer para casa y les voy a aconsejar que se acerquen a Inca, que se pierdan por el Dijous Bo, que lo hagan con calma y que disfruten la ciudad y la feria.

 

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